ETM en Salamanca

Teníamos dos días en Salamanca, y los queríamos aprovechar al máximo, no es una ciudad muy grande pero no queríamos dejarnos por ver cosas importantes. 

Después de soltar la maleta en el hotel, nos fuimos a recorrer sus calles, y caminando, llegamos hasta la famosa casa de las conchas. En la esquina hay una oficina de Turismo, donde nos paramos para conseguir el plano de la ciudad

 

 

Frente a la Casa de las Conchas, hoy biblioteca pública, encontramos la Universidad Pontificia y la iglesia de La Clerecía; desde las torres de La Clerecía podemos descubrir una panorámica espléndida de la ciudad. Esta zona está transitada por muchos estudiantes, es su zona de paso, esta zona esta llena de facultades. Hay muchos cafes y restaurantes donde podrás comer barato. 

 

Después nos acercamos a la Universidad, teníamos que buscar la famosa rana 

 



¡Y la encontramos!

 


Se pueden visitar estancias únicas como la biblioteca antigua, los claustros, el Cielo de Salamanca o los Patio de Escuelas Menores de la Universidad

 

 

 

 



El resto de la mañana la dedicamos a estar en la Plaza Mayor, observamos los detalles de sus medallones. 

 

 

 



Tapear por alli, tomarnos unos vinos, y comer en uno de sus tan afamados asadores. Es una ruta obligada, la del tapeo, por Salamanca, encontraras muchos sitios alrededor de la plaza mayor, donde acompañando un vino, podrás degustar la tapa que elijas.


Cuando acabamos de comer, hacía tanto frio, que decidimos, tomarnos un cafe en uno de los sitios que no deberíais perderos, y es de obligada visita, el Café Novelty, con más de cien años, es el café más antiguo de Salamanca

 

 

 

 

 

Era hora de descansar un poquito y darnos una ducha, de camino al hotel, pasamos por  el Museo de Art Nouveau Art Decó, emplazado en un palacete modernista, o quien lo prefiera el Domus Artium, el centro de arte contemporáneo ubicado en la antigua cárcel provincial, Casa Lis

El Museo de Automoción y el Museo Molino Fábrica de Harinas están junto al río, junto al Casino del Tormes, era nuestro paso cada día, puesto que era donde estábamos alojados. La terraza de su restaurante está abierta al público en verano, y la verdad es muy bonita, pero debido a las temperaturas no pudimos disfrutarla

 

 

Para cenar nos decidimos por por una ruta por varios bares de tapas,  en el centro, por los alrededores de la Plaza Mayorembutido de Guijuelo y el queso de Arribes, fueron los protagonistas de nuestra cena. 

Estábamos en Salamanca y teníamos que disfrutar de su noche, y así lo hicimos, nos decantamos por la Zona Bordadores, es una zona cercana a la Plaza Mayor, donde destaca la zona peatonal que da nombre a esta zona. Destacan el Camelot, Garamond, Gastby, Amadeus, Music Factory o la Hacienda. También encontramos The Irish Rover, de estilo irlandés, situado al lado de la Casa de las Conchas, donde se suelen organizar conciertos de música en directo. El Delicatessen, el Erasmus y el Café Corrillo ofrecen conciertos en directo de jazz, en la calle Meléndez. Nos hablaron de otras zonas: Gran Vía, Plaza de la Reina y los más alternativos, Plaza de San Justo y calle Varillas.

 

Segunda día en Salamanca, y después de un gran desayuno por el casco antiguo, nos fuimos al Convento de San  Esteban,  iglesia dominicana en la que Colón buscó el apoyo ante los Reyes Católicos

 

 

 

 

 

 

Continuamos el paseo con la visita a las catedrales, había que encontrar el astronauta, era otra de las misiones, encomendadas en nuestra visita, a esta fantástica ciudad

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

Una vez acabada nuestra visita a las catedrales, había que realizar las compras, el imán el que cada viaje no puede faltar, y unas pasta y mantecados, típicos de la ciudad, las hicimos en los alrededores de las calles Zamora y Toro; y también en la calle María Auxiliadora. Si queréis, embutidos, el mejor sitio es el Mercado Central.


Como nos encontrábamos con fuerzas y nos apetecía andar nos fuimos hasta el Puente Romano, y no nos arrepentimos porque se ven unas vistas fantásticas de la ciudad

 

 

 



Nos encanto, nuestra visita, por eso os recomendamos a todos esta ciudad. Nosotros repetiríamos, ¡el finde que viene!

 

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